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Batalla de Actium

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Batalla de Actium

Mensaje  Scipio el Vie Ene 07, 2011 12:41 am

Fecha 2 de septiembre de 31 a.C. Lugar: cerca de la isla de Levkas, Grecia occidental.

“César Augusto estaba en pie sobre la popa de su navío teniendo bajo sus estandartes al pueblo romano, a los dioses patrios y a las divinidades del Olimpo (…) Antonio, vencedor de los pueblos de la Aurora, estaba enfrente de la flota enemiga, arrastrando en pos de si una tropa de bárbaros sacados de las riberas del mar Rojo y de las orillas del Nilo, de los bactros y otros pueblos orientales; y en pos de él iba, ¡oh, vergüenza, con sus naves la reina de Egipto, su esposa.”

Virgilio, La Eneida, VIII


Octavio

En el año 44 a.C., el asesinato del dictador Julio César desató una interminable serie de guerras civiles que acabaron con todo el mundo romano. Hacia el año 32 a.C. esas guerras se redujeron a un enfrentamiento entre dos poderosos aristócratas romanos y sus seguidores. El heredero de César, Cayo Julio César Octavio (conocido para los historiadores modernos como Octavio) se enfrentó al que fue mano derecha de César, Marco Antonio (o Antonio). Octavio, asentado en Italia, dominaba la mitad occidental del Imperio romano. Antonio controlaba gran parte de la mitad oriental del Imperio con la ayuda de su aliada y esposa, Cleopatra VII, cabeza del reino helenístico de Egipto. La confrontación decisiva entre Octavio y Marco Antonio se produjo en el año 31 a.C., en la costa occidental de Grecia.


Cleopatra

Lograr la superioridad naval resultaba esencial para ambas partes en esta campaña. Sin ella, a Octavio le resultaría imposible llevar suministros y refuerzos desde Italia o protagonizar una invasión decisiva de Egipto. Antonio, por su parte, necesitaba romper las vías de comunicación de Octavio y cruzar el Adriático para invadir Italia, sin dejar de mantener sus propios lazos con Egipto y las provincias orientales.

El grueso del ejército de Antonio se encontraba en Patras, en el golfo de Corinto, con guarniciones en puntos estratégicos rodeando el Peloponeso y escuadrones navales dispersados por las islas próximas. Su flota se hallaba atracada en Actium, en la entrada de la desembocadura del golfo de Ambracia (una gran bahía cerrada por un canal muy estrecho, de menos de 1.500 metros de anchura).

A principios de la primavera del año 31 a.C., Octavio logró establecer su ejército en el promontorio septentrional de este canal mientras su flota, hábilmente comandada por Marco Vipsanio Agripa, derrotó a los escuadrones de Antonio en las islas y cortó gradualmente las rutas de suministro hacia Actium. Antonio y Cleopatra desplazaron su ejército al promontorio septentrional en un intento de obligar a Octavio a entrar en una batalla decisiva mientras su flota permanecía en Actium. Aquí, las condiciones insalubres y pantanosas, la falta de suministros y la moral menguante favorecieron la falta de entusiasmo entre sus comandantes y las deserciones en masa por parte de los remeros de los barcos de guerra.

A mediados del verano, la situación era desesperada. El almirante principal de Antonio, Cayo Sosio, intentó escapar por mar mientras Antonio dejaba a la mitad de su ejército tierra adentro, esperando ahuyentar a Octavio de la zona en disputa; probablemente, tenía la intención de unirse a Sosio en la costa oriental de Grecia. Sosio derrotó al escuadrón de naves que bloqueaban la entrada al golfo, pero Agripa condujo allí al resto de la flota y obligó a Sosio a retroceder.

Las noticias de esta derrota llevaron a Antonio a regresar a su campamento, donde se desató un debate en torno a la cuestión de si se abandonaba la flota y se dirigían al norte, a Macedonia, donde todavía se encontrarían aliados, o se guarnecía el mayor número posible de barcos de guerra con los mejores soldados y se intentaba otro ataque por mar. Si esta última opción salía bien, Antonio podría poner rumbo a Egipto y, tal vez, reunir otro ejército. Antonio no era un comandante naval experimentado, pero los argumentos a favor de una batalla naval, defendidos también por Cleopatra, eran sólidos. Aunque consiguiera alejarse con el ejército íntegro, abandonando la flota también se separaba de las legiones que todavía le eran leales en Siria y Cirenaica.


Maco Antonio

Preparativos para la batalla

El 2 de septiembre, Antonio quemó los barcos sobrantes, en su mayoría de transporte de tropas, para impedir que Octavio los utilizase. A continuación embarcó a sus mejores soldados en los barcos de guerra restantes. Resulta imposible establecer la fuerza exacta de cada flota, pero la de Antonio era muy inferior en número. Octavio contaba con más de 400 barcos, mientras que la flota efectiva de Antonio privada de barcos amarados en la costa y las islas y reducida todavía más por las enfermedades y la deserción, se situaba en torno a las 230 embarcaciones.

Los barcos de guerra antiguos se desplazaban gracias a la acción de remeros sentados en hasta tres niveles. Las clasificaciones aplicadas a estos barcos varían de dos a dieciséis, y no se refieren al número de hombres que accionaban cada remo, sino al número total de remeros de cada grupo vertical. De ahí que un “cinco” tuviese remos en sólo tres niveles, pero en los dos niveles superiores los remos fuesen accionados por dos hombres mientras que el nivel más bajo contaba con un hombre por cada remo.


Relieve en mármol de Preaneste, que muestra una batalla naval (40-30 a.C.).
La embarcación presenta dos filas de remos; probablemente se trata de un "cuatro"


Los barcos de la flota de Octavio abarcaban desde trirremes (clasificados como “tres”), con aproximadamente 200 soldados y remeros, hasta “sextos”, que podrían llevar más de 500 hombres. Estaban equipados con espolones en la proa, aunque la principal táctica consistía en acercarse a la embarcación enemiga y atacarla con armas arrojadizas (incluidas pequeñas catapultas) para después luchar cuerpo a cuerpo e intentar subir a bordo.

Antonio disponía de embarcaciones similares, más algunas naves más grandes (auténticas fortalezas flotantes con torres para arqueros en la proa y la popa y con cientaos de soldados en sus espaciosas cubiertas). Eran barcos con velas, una práctica nada habitual en las batallas marítimas antiguas. El plan de Antonio consistía en hacerse a la mar y, en cuanto sus barcos tuviesen viento favorable, poner rumbo al sur, rodeando el Peloponeso, hasta Egipto. Además de los barcos de guerra. Antonio disponía de numerosas embarcaciones comerciales, que apenas transportaban tropas y carecían de espolones o catapultas, pero que transportaban los cofres con tesoros de los botines de guerra que Antonio y Cleopatra. Resultaba vital que estos barcos se alejasen. El escuadrón de barcos de guerra asignados para escoltarlos incluía el propio buque insignia de Cleopatra.



El Combate

El objetivo de Octavio consistía en bloquear la salida del golfo de Ambracia con una doble fila de barcos de guerra. Marco Agripa comandaba el flanco izquierdo de su flota, Lucio Arruncio el centro y el propio Octavio iba en el flanco derecho con una pequeña embarcación liburnia. Con el fin de aumentar las posibilidades de atravesar las líneas enemigas. Antonio ordenó a los barcos del flanco derecho y del izquierdo (al mando de Lucio Gelio Publicola y Cayo Sosio, respectivamente) que intentasen alejarse del centro, obligando al enemigo a moverse con ellos y alejándose así del centro de sus propias líneas. De este modo, se produjo un hueco a través del cual pudo pasar el escuadrón de Cleopatra con los barcos mercantes cargados.


Braco de Agripa

En el flanco izquierdo de la flota de Octavio, los barcos de Agrupa derrotaron a Publicola y pusieron rumbo a Antonio y al tercer escuadrón, el central, al mando de Marco Octavio. El propio buque insignia de Antonio quedó atrapado con otros barcos en la lucha que se desató en el flanco derecho, de manera que tuvo que pasar a otro barco más pequeño y seguir al escuadrón de Cleopatra. Le persiguieron algunas de las embarcaciones más ligeras y rápidas de Octavio. Cuando le dieron alcance, Antonio ya había pasado al buque insignia de Cleopatra y los perseguidores tuvieron que alejarse. Consiguió salvar aproximadamente 70 barcos de guerra.



"Pubíclola y Sosio intentaron alejar a los barcos de Agripa y Octavio del centro de Antonio, creando así un hueco para que Cleopatra pudiese huir. Sosio se alejó de Octavio, mientras que el escuadrón de Pubícula fue derrotado por Agripa, que tomó el centro. Antonio luchó por abrirse paso entre los barcos de Arruncio, pero fue Cleopatra la que pasó primera, seguida de Antonio".


Repercusiones

Octavio erigió en su campamento un enorme monumento a la victoria adornado con espolones de barcos enemigos capturados. Además, en aquel mismo lugar fundó una ciudad de bautizó con el nombre de Nikópolis (cuidad de la victoria).

Poetas contemporáneos como Virgilio y Horacio señalaron la batalla de Actium como el principio de una edad dorada para Roma. No fue tanto la derrota naval como el abandono de su ejército lo que representó el final para Antonio y Cleopatra y para sus posibilidades de derrotar a Octavio. Aunque el ejército comenzó una retirada hacia el norte, desde Actium en dirección a Macedonia, bajo el mando de Publio Canidio Craso, tan pronto como las fuerzas de Octavio dieron con él, las legiones veteranas negociaron un cambio de bando. Su sentido de la lealtad hacia Antonio no era lo suficientemente intenso como para hacerles ignorar la catastrófica realidad de la situación.

Octavio persiguió a la pareja de destino funesto hasta Alejandría. Antonio y Cleopatra prefirieron suicidarse antes que someterse al nuevo gobernante del mundo romano. Octavio regresó a Roma, se hizo llamar César Augusto e inauguró la línea de emperadores romanos que se prologaría a lo largo de 500 años.


Batalla de Actium, por Lorenzo A. Castro, 1672.

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