Batalla de Tesino o Ticcino

Ir abajo

Batalla de Tesino o Ticcino

Mensaje  Scipio el Dom Ene 09, 2011 10:15 am

Noviembre de 218 a.C.

Más que una batalla fue una seria escaramuza, pero gozó de una importancia especial al ser el primer encuentro entre Romanos y Cartagineses en suelo italiano. Quedó claramente demostrada la efectividad de la caballería de Aníbal, numéricamente superior a la romana y el gran control que el general Cartaginés tenía sobre ésta.



Los ejércitos de Publio Cornelio Escipión y Aníbal Barca marcharon a enfrentarse en algún lugar próximo a la actual Pavía, siguiendo la ribera septentrional del río Po. Escipión construyó un puente sobre su afluente, el Tesino, formando un camino mediante una línea de barcos amarrados entre si, un puente flotante de la época.
Los romanos marchaban ahora atravesando el territorio de los insubres. Dos días más tarde, los exploradores de ambos ejércitos informaron de la presencia del enemigo, la primera información sólida que cada uno de ellos recibía sobre el paradero del otro. Los dos ejércitos se detuvieron y acamparon, mostrándose de inmediato mucho más cautos en sus movimientos ahora que el enemigo se encontraba cerca. Al día siguiente, ambos comandantes salieron con una poderosa fuerza y fueron en persona a efectuar un reconocimiento. Aníbal llevaba consigo al grueso de su caballería, formada por seis mil hombres, y Escipión se veía significativamente sobrepasado en número, a pesar de que contaba con toda su caballería incluidos los romanos, los latinos y los aliados galos, pero tenía también el apoyo de algunos de sus velites. El primer indicio que cada grupo tuvo de la proximidad del otro fueron las nubes de polvo levantadas por los cascos de las caballerías. Ambos bandos se hallaban llenos de confianza y se desplegaron dispuestos al combate. Escipión situó los velites en vanguardia, apoyados por los aliados galos, y conservó a la caballería italiana en la reserva. Aníbal formó un núcleo con los jinetes, mayoritariamente iberos, en orden cerrado, y dividió a los númidas en dos grupos, situando cada uno de ellos detrás de los extremos de su línea de combate, preparados para dejarse caer sobre los flancos del enemigo.


Velites

Estos encuentros rápidos, en los que la suerte era variable, dependiendo de la intervención de escuadrones de refresco, se consideraban acciones típicas de la caballería en el mundo antiguo. No obstante, esos planes se abandonaron rápidamente cuando ambos comandantes decidieron que tenían una buena oportunidad de conseguir una pronta victoria, que animaría al resto de los soldados para la batalla que se avecinaba. Con toda probabilidad, Aníbal debió advertir que su caballería superaba de manera significativa en número a la del enemigo, mientras que Escipión debió despreciar imprudentemente al adversario, a cuya caballería había derrotado recientemente en una escaramuza junto al Ródano.

Según Polibio:

"Mientras tanto P. Cornelio había ya vadeado el Po, y decidido a pasar adelante, había ordenado a los peritos tender un puente sobre el Tesino. Después reunió las restantes tropas y les hizo su arenga. Se extendió mucho sobre la majestad de Roma y hechos de sus mayores; pero atento al caso presente, dijo: «Que aun cuando no hubiesen ensayado jamás sus fuerzas hasta el presente contra enemigo alguno, el saber sólo que las habían de emplear contra los cartagineses debía asegurarles la esperanza de la victoria; que era una cosa indigna e intolerable que unos hombres tantas veces vencidos por los romanos, sus tributarios por tantos años y habituados ya casi a servirles por tanto tiempo, tuviesen la avilantez de levantar la vista contra sus señores. Pero cuando prescindiendo de lo dicho, tenemos la reciente prueba de que el presente enemigo ni aun mirarnos sólo se atreve a la cara, ¿qué juicio deberemos formar para adelante, si lo reflexionamos con cuidado? El choque de la caballería númida con la nuestra junto al Ródano les salió mal, pues muertos muchos, tuvo en esto que huir vergonzosamente hasta su campo. El general y todo su ejército, al saber la llegada de nuestras legiones, hizo una retirada a manera de huida, y el miedo le obligó contra su voluntad a tomar el camino de los Alpes. Es cierto que Aníbal se halla ahora en Italia, pero con pérdida de la mayor parte del ejército, y la restante sin fuerzas e inutilizada con tantos trabajos. De igual modo la mayor parte de los caballos ha muerto, y el resto, por la longitud y malos pasos del camino, será de ningún provecho."


Caballeria Republicana

Antes de que los velites se acercaran lo suficiente como para poder arrojar una sola de sus lanzas, la caballería de ambos bandos, formada en orden cerrado, se lanzó contra la otra en una carga resuelta. Los sorprendidos velites retrocedieron por entre los espacios que había entre los escuadrones romanos a medida que éstos avanzaban a través de ellos . Las caballerías pesadas se encontraron en el centro, creándose una formidable mêlée, muy al contrario de las habituales batallas fluidas en que participaban los jinetes.


Caballeria Cartaginesa

Durante algún tiempo el resultado fue indeciso, pero entonces los númidas se lanzaron contra los flancos de los romanos. Cundió el pánico entre los velites, que ya estaban nerviosos, y fueron arrollados mientras huían, ya que cuando la infantería se dispersaba había constituido siembre un objetivo muy vulnerable para la caballería enemiga. Otros númidas cargaron contra la retaguardia de la caballería romana, poniéndola en fuga. Probablemente durante esta última fase de la lucha, el propio Escipión cayó gravemente herido. Según la tradición familiar su hijo de igual nombre Publio Cornelio Escipión, de 17 años, que tenían el mando de una fuerza de caballería en retaguardia realizó una carga solo para salvar a su padre abochornando a los veteranos oficiales que pensaban que su padre estaba perdido.
Aníbal esperaba aún que allí mismo se librara una batalla de gran envergadura en los próximos días, pero es evidente que Escipión se hallaba abrumado por la derrota y decidió escapar de inmediato.

Según Polibio:

“Aníbal creyó por algún tiempo que las legiones de a pie reanudarían el combate; pero advirtiendo que habían salido del campamento, las siguió hasta el río. Allí, como encontrase desunidas la mayor parte de las tablas del puente y un cuerpo de seiscientos hombres que había quedado para su custodia, los hizo prisioneros, y con la noticia que le dieron de que los demás estaban ya muy lejos, retrocedió y tomó el camino opuesto a lo largo del río con el deseo de encontrar un lugar apropiado para tenderle un puente.”
avatar
Scipio
PRINCEPS SENATUS

Mensajes : 149
Reputación : 2
Fecha de inscripción : 18/10/2010

Ver perfil de usuario http://rubicon.superforo.net

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.